Escuela Dominical Virtual: 31 mayo 2020

¡Hola amigos y amigas!

¡Espero que todos estén bien y saludables! ¡El clero de Holy Cross los extrañamos  mucho!

El tema de la edición de esta semana de la Escuela Dominical Virtual  es “Esperar el poder del espíritu amoroso de Dios”.

En la lectura de esta semana de Hechos, Jesús asciende al cielo para estar con Dios el Padre, ¡justo delante de los ojos de los discípulos!

Antes de partir, sus amigos le preguntaron a Jesús cuándo restauraría el Reino de Dios. ¿Qué querían decir al hacer esa pregunta? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús?

Creo que lo que los discípulos realmente quisieron decir con esa pregunta fue:

“Jesús, ¿cuándo restablecerás el grande y poderoso Reino de David?”

Esperaban que Jesús restaurara el poder político que solía tener la nación terrenal de Israel. (Y aquí estoy hablando de la antigua nación de Israel tal como existió hace dos mil años y no del país que conocemos hoy).

¿Sabes lo que significa “esperar” algo?

Es estar haciendo la mejor conjetura que podemos sobre el futuro de acuerdo a la información que tenemos ahora. Es un poco como los meteorólogos que ves en el Canal del Tiempo en la televisión o en las noticias. Se dan cuenta de ciertos cambios que suceden en la tierra, luego nos dicen qué tipo de clima se espera. Por ejemplo: si hay grandes nubes grises oscuras en el horizonte, probablemente tendremos fuertes lluvias pronto.

Los discípulos tenían expectativas sobre el futuro que Jesús traería. Pensaban que la encarnación de Jesús, su estar con nosotros, significaba que Israel recuperaría su poder político. Jesús los corrigió rápidamente. Su estar con ellos no tenía nada que ver con el poder terrenal y todo que ver con el Don del Espíritu de Dios, el don de la presencia de Dios. El cambio que haría del mundo un lugar mejor no vendría de la parte externa de las personas, sino de dentro de ellas. Jesús llama a sus discípulos, y a nosotros, a abrir nuestros corazones a su presencia. Al optar por dejar que el Espíritu Amoroso de Dios entre en nuestras vidas, tenemos energía para amar y servir a los demás. Los cambios desde nuestro interior son los que finalmente hacen del mundo que nos rodea un lugar mejor.

Los invito a que se pregunten conmigo acerca de las expectativas, la espera y el poder de la presencia amorosa de Dios.

• Me pregunto … ¿Cómo es para ti esperar algo que realmente quieres?

• Me pregunto… Si pudieras hablar cara a cara con Jesús, ¿Qué pregunta harías? ¿Cómo crees que Jesús respondería?

• Me pregunto… ¿Cómo está presente el Espíritu amoroso de Dios en tu vida?

¡Cuídense, todos! ¡Espero verlos de nuevo en este espacio virtual la próxima semana!